Hace unas semanas fui a verificar mi coche. No se ustedes pero casi siempre voy al mismo verificentro cada que "toca". Era sábado y después de desayunar me dispuse a cumplir con uno de nuestros "deberes ciudadanos".
Llegué al lugar y había más gente de lo normal. Estacioné el coche en una de las filas para después dirigirme a la fila humana para hacer el pago. Tardaban un poco en avanzar, incluso tuve que pedir que me apartaran un momento mi lugar de la fila humana para dirigirme a la de coches y "recorrer" el mío puesto que esa fila ya había avanzado.
Regresé a la fila humana, logré hacer mi pago y regresé al coche que ya estaba muy cerca de pasar a su chequeo. Una vez que mi coche era el siguiente en pasar me dirigí al área segura donde tienes que esperar a que los técnicos realicen el procedimiento con cada automovil.
Me senté a esperar y miraba cómo trabajaban los técnicos, incluso me dio curiosidad notar que todos ellos llevan gorra a pesar de que su lugar de trabajo está completamente techado, "es su moda", pensé. Finalmente llegó el turno de mi coche y noté que tardaron un poco más de lo normal hasta que preguntaron quién era el propietario, de inmediato me levanté y un técnico se acercó a mi.
-"Su coche no está pasando la verificación señorita, no es por falta de afinación pero parece que su gasolina está sucia, debe ponerle un aditivo"
Sinceramente no se mucho de coches, pero en mi país hay mucha gente que en estos temas ve a una mujer sola y le intentan ver la cara, pero yo no me dejo. Le comenté a este técnico que estaba sorprendida que mi coche no pasara la verificación, ya que siempre se le hace el mantenimiento adecuado de servicios, afinación y demás. El técnico reiteró que no era eso sino que el problema era la gasolina y que podía ir a cualquier estación de servicio a que le pusieran ese aditivo.
Como ya había hecho el pago, le pregunté que si con el mismo podía regresar en un rato más en lo que iba a la estación a que le pusieran el aditivo para no tener problema a lo que me contestó:
-"Sí, con este mismo pago puede regresar, sin embargo, el aditivo tarda algunos días en activarse por lo que tendría que venir en 2 ó 3 días... o no se si quiera que le ayude de una vez".
La verdad es que lamentablemente ya no me asusto al escuchar este tipo de comentarios en mi país y mucho menos cuando hablamos de trámites burocráticos. Sin embargo, soy de la idea de que dar mordidas es alimento para la "mala imagen de México" de la que todos nos quejamos, por lo que intento ser mejor ciudadana y aunque a veces cueste, poner mi granito de arena.
-"Mire, la verdad es que me gusta hacer las cosas derechas y si usted me dice que es necesario poner el aditivo, esperarse unos días y con mi mismo pago regresar, pues no hay ningún problema, regreso en unos días."
Esa fue mi respuesta, noté que algunas personas que estaban al rededor volteaban un poco sorprendidos por la serenidad con la que lo dije. Supongo que todo mundo hubiera visto "muy normal" que hubiera accedido a contribuir 'pal chesco para no tener que regresar de nueva cuenta a hacer la verificación. Incluso el técnico quedó un poco sorprendido, como si le hubiera cambiado radicalmente el parlamento de una obra de teatro muy ensayada.
-"¿Usted es clienta de aquí, verdad? Déjeme checo con mi compañero si podemos echarle la mano, pues para que ya no tenga que dar la vuelta, más que nada."
Y así fue. No se si en realidad la gasolina de mi coche estaba sucia y me "echaron la mano en buena onda" o si quisieron aprovechar que iba una mujer sola a verificar su coche "y no se les hizo". Pero igual mi auto pasó la verificación y no pagué un peso más de lo debido.
Justo leía una noticia: ADO asegura que ser “derecho” si es redituable y recordé esta historia que merece ser contada.
Con frecuencia, en México parece más sencillo dar mordida, que hacer las cosas bien; sorprendentemente la mayoría de las veces, dirigirse de la forma correcta es más sencillo y barato que caer en la corrupción.
No nos quejemos de la situación de nuestro país si no nos comportamos como ejemplares ciudadanos del país que soñamos. El progreso no depende de una sola persona al frente, sino de cada uno de nosotros desde nuestra trinchera.