En definitiva, creo que cuando te das desinteresadamente, recibes mucho más.
Hoy era un día normal, cuarto día de inicio de curso, clases, compañeros, lo de siempre...
Me encontré a mi amiga Dany y le pregunté qué iba a hacer en la tarde, que si se iba a hacer la despedida de unos nuevos amigos que se regresan mañana a España o qué plan, y ella me contestó: "no creo amiga, hoy voy a cumplir un sueño, ¿no gustas?".
Por supuesto yo ya sabía de qué hablaba, un nuevo proyecto para motivar a niños con enfermedades fuertes a seguir luchando para continuar en la batalla.
La verdad en un principio pensé que no iba a tener tiempo, pero al salir de la escuela y venir en el coche, escuchando música agradable, de repente sentí necesidad de hacer mi día diferente. Para empezar pasé a preguntar por una terapia para mi abuela que anda un poco malita, después fui a su casa, llegué más temprano de lo habitual, platicamos un rato, comimos y recordé que tenía algo muy importante que hacer ese día... cumplir un sueño.
Le hable a Dany y al poco rato pasó por mi; fuimos a recoger la sorpresa y a Ana Gaby (la principal detonadora del sueño, vamos por más Babs!) y después nos dirigimos a donde ibamos a ver a Heli.
Heliodoro o "Dorito" es un niño de 11 años que lo que más quería en la vida era una batería y lo que fuera relaciondo con un grupo musical llamado "Montez de Durango". Ibamos un poco atrasadas de tiempo por circunstancias ajenas a nosotras (ya ven eso de que a la gente le gusta en ocasiones hacernos perder el tiempo)... Ana Gaby en el piso de los asientos de atrás del coche usando los sillones a modo de escritorio intentando hacer una cartulina "Heliodoro. ¡Te queremos mucho! Ana Gaby, Dany y Fer"
Finalmente llegamos, Heli y su mamá ya nos estaban esperando, nos presentamos, los saludamos y empezamos con las sorpresas:
Uno!!! Nuestra cartulina (Heli con cara de mmmm.... q padre ejem ejem)
Segunda sorpresa!!!! Un kit de Rockband (por aquello de la batería) y Heli un poco más entusiasmado, pero sólo un poco... la verdad es que es muy tímido, o al menos hasta este punto lo era; ¿y ahora? ¡con qué iba a jugar el Rockband?
Tercer sorpresa!!!! Un xbox.... Heli no entendía muy bien como qué era todo eso, cómo se arma? ¿cómo se hace para que funcione? seguía muy serio.
Y si pensaba que aquí habían terminaron sus sorpresas... pues no! Seguía una cajita, no muy grande, ni muy chiquita de color azul con una carita feliz al centro y en una esquina dos palabras muy sencillas: "Para ti". Dorito lo abrió sin mucho cuidado y sacó una playera: "Con cariño para Heliodoro" firma... Montez de Durango.
Heli seguía serio, pero no era eso, más bien era como shock; no podía creer que su grupo favorito le había mandado un regalo tan especial y la caja aun pesaba un poco... otra playera, luego un poster también autografiado y finalmente un disco y ¿qué creen? también estaba autografiado.
Después de ver todas sus sorpresas le entró la curiosidad de abrir el Rockband y mientras le explicábamos cómo de le hacía para jugar con la guitarra sonó un celular... contestó Ana Gaby: - "Heli, es para ti, los de Montez quieren hablar contigo".
El pequeño abrió los ojos y apenas hablaba, no podía creer que eran los de Montez los que estaban del otro lado de la línea en algún lugar de la República platicando con el. Inclusive olvidaba decirles "gracias" cuando ellos le preguntaban si le habían gustado los regalos que le habían mandado, pero su mamá insistente le murmuraba "díles muchas gracias".
La llamada fue corta, no duró más de 3 minutos, y después de ésta, el humor de Heli cambió por completo, ya sonreía y hablaba más. Estuvimos un rato con el terminando de explicarle cómo se conectaban tantos cables y se usaban todos esos botones. La verdad fue difícil convencerlo de no sacar la batería porque luego había que empacarla de nuevo a la perfección para viajar al siguiente día alrededor de 8 horas para llegar a su estado natal.
También platicamos un poco con su mamá, es increible cómo estas señoras, auténticos ejemplos de amor y valentía, siempre le dan al clavo para contarnos de lo más fuerte que han vivdo a lado de sus niños; está vez nos platicaba cuando estaban llenando la hoja del sueño de Heli. "¿Qué sueño te gustaría cumplir? ¿Qué te gustaría que te regalaran?" - "Un riñón hijo, pon que un riñón". Y la doctora que estaba con ellos tuvo que decir -"No señora, lo siento, eso no lo podemos pedir".
Ya se imaginarán lo fuerte que fue ese momento (nudo en la garganta), quizá no era la historia que esperábamos escuchar, pero sin duda fue lo único que tuvo que decir para que entendiéramos lo difícil que es estar en su situación.
Llego el momento de irnos y Dorito y su mamá nos acompañaron a la puerta, ese momento no lo cambiaría por nada, ver la sonrisa franca de un niño de 11 años al tiempo que te dice adiós con la mano; y sobre todo que este niño era Heli que sin decir "gracias" se notaba que en verdad lo sentía. Es como cuando amas tanto a alguien y ni siquiera hay necesidad de decir esas palabras; esos son para mi los sentimientos auténticos, los que ni siquiera se dicen porque se sienten.
De ahi fuimos a cenar unos tacos porque Dany no había comido, luego a dejar a Ana Gaby que vive muy cerca de ahí y ya que me iba a Dejar Dany a mi casa decidimos ir a tomar un café y platicar.
El tema fue principalmente lo agradecidas que estamos con el universo para ponernos exactamnte en donde estamos y ponernos los caminos que nos esperan de una forma tan clara.
Llegando a mi casa, me siento tan satisfecha. Demasiado feliz, con ganas de comerme al mundo y de compartir la experiencia de hoy, transmitir aunque sea sólo un poco de lo que viví hoy, que créanme que lo que yo pueda decir se queda corto a lo que realmente es. No puedo dejar de sonreir y siento que el corazón se me escapa del pecho.
Es curioso como una pequeña decisión cambió mi día por completo y quizá la vida de alguien más para siempre. Y si estoy exagerando y no fue tanto lo que cambió en Heli... con que haya sonreido por un momento, un segundo por lo menos, hace que mi día entero haya valido la pena.
Sonará un poco egoista quizá, pero siento que hoy yo recibí más de lo que dí, gracias Dorito por hacer crecer mis ganas de servir a los demás, por tu sonrisa y tus ojos llenos de alegría.